# Vedettum: guía de primer uso *Lo que hay que hacer, en qué orden, y las tres cosas que se leen mal si nadie las dice.* ## Qué hace esto, en una frase Vedettum mide cuánto puede perder su cartera, de dónde viene ese riesgo y qué le pasaría si se repitieran crisis que ya ocurrieron. **No recomienda comprar ni vender nada**, y no es asesoramiento en materia de inversión. Todo lo que la herramienta no puede medir aparece en pantalla **con su motivo y qué hacer para incluirlo**. Esa es la parte que conviene leer primero, y es la razón por la que la primera cifra de cada pantalla no es el riesgo. ## Los tres pasos de la primera sesión 1. **Cree la cartera.** Nombre, divisa base y convención de coste (FIFO o coste medio). La convención se puede cambiar después, y cuando se cambia la herramienta avisa de qué recalcula. Basta el nombre para empezar. 2. **Descargue la plantilla y cárguela.** Es un Excel con una hoja por tipo de dato: posiciones, bonos, operaciones y valores liquidativos de fondos. Solo la de **posiciones** es obligatoria. Sin el libro de operaciones se mide el riesgo, pero no la rentabilidad ni el resultado realizado: hacen falta las operaciones para eso, y la herramienta lo dice en su sitio. 3. **Mire la pantalla de revisión antes de nada.** Sale sola tras la carga y dice, línea a línea, qué ha entendido y qué no. Lo que la herramienta ha completado por usted —un cupón deducido de un ISIN, por ejemplo— sale marcado y sin confirmar. Confírmelo o corríjalo: cambia la duración, y con ella el riesgo de esa posición. 4. **Fije su límite de riesgo y su tolerancia de estrés.** En Ajustes. Sin límite, el semáforo no puede decir si una cifra es alta o baja: no se inventa uno. Con límite, todas las pantallas lo usan. 5. **Genere el informe.** Queda guardado con su huella y se puede reproducir. El PDF lleva un certificado de integridad: si alguien lo modifica, se nota. ## La primera cifra NO es el riesgo: es cuánto se mide Antes de la cifra de riesgo, cada pantalla dice qué porcentaje del valor de la cartera ha entrado en el cálculo. Si se mide el 88 %, la cifra de riesgo es del 88 %, no de su cartera. **Lo que queda fuera no tiene riesgo cero: tiene riesgo sin medir.** Es la frase que más importa de toda esta guía. Una cifra de riesgo que baja porque se está midiendo menos cartera no es una buena noticia, y la herramienta lo dice así cuando pasa. Cada posición excluida trae su motivo y qué hacer: casi siempre es un dato que falta —el cupón y el vencimiento de un bono, la serie de valores liquidativos de un fondo— y se resuelve pidiéndolo al custodio. ## Cómo se lee la cifra de riesgo «En 1 de cada 100 días, la pérdida puede superar esta cifra. No es la pérdida máxima posible.» Y cuando la supera, esta cifra no dice cuánto: para eso está la segunda, la pérdida media del 1 % de los peores días. A veces verá **dos cifras** en vez de una. Aparecen cuando los métodos de cálculo se separan más de vez y media, porque entonces la diferencia ya no es un detalle técnico: es el orden de magnitud de la pérdida, y dar solo una sería esconder información. Cada una dice qué mide. Y puede cambiar el **horizonte**: un día, diez o veinte. Un comité que se reúne cada mes no decide con el riesgo de mañana. A más de un día la herramienta supone que la cartera **no se toca** durante todo el periodo, y lo declara. ## Lo que pesa y lo que arriesga no son lo mismo Es la lectura que más sorprende. Una posición puede ser el 30 % del valor y aportar el 40 % del riesgo, o ser el 20 % del valor y aportar el 6 %. Un bono y una acción del mismo importe no arriesgan lo mismo. Por eso la pantalla de Riesgo reparte el riesgo **por posición y por familia de factor** —renta variable, tipos de interés, crédito, tipo de cambio— y no solo por clase de activo. Una cartera con un tercio en fondos puede tener casi todo su riesgo en renta variable sin que la tabla de pesos lo enseñe. ## Los escenarios no son predicciones Cada escenario es un movimiento **que ya ocurrió**, aplicado a su cartera de hoy: qué pasaría si se repitiera la crisis de 2008, o marzo de 2020. No lleva probabilidad asociada, y no dice que vaya a pasar. Se enseñan **las crisis y las recuperaciones**, y a propósito. Encabezar con la peor describe la cartera a medias, y la mitad que describe es la que asusta: el mismo movimiento que hizo caer una cartera en 2008 la hizo subir en 2009, y las dos cosas están medidas igual. Cada escenario dice **cuánto duró**. Dos escenarios de distinta duración no se comparan uno con otro, y la herramienta avisa cuando los extremos duran muy distinto. ## Lo que esta herramienta no mide, dicho de una vez Todo esto aparece también en el informe, en su sección de alcance. Está aquí porque es mejor saberlo antes de la primera reunión que durante. - **El riesgo de liquidez.** Ni cuánto tardaría en deshacer una posición ni cuánto movería su precio al hacerlo. - **El deterioro de un emisor concreto**, su impago o su bajada de calificación. El crédito se mide por tramos de calificación, no emisor a emisor. - **Lo que hay dentro de los fondos.** Cada fondo es un activo único, así que sus concentraciones no suman a las de la cartera, y un valor liquidativo con retardo suaviza la volatilidad. - **Los derivados.** No en esta versión. - **Las divisas fuera del alcance contratado.** Se informan con su valor y quedan fuera del cálculo; no se convierten con un tipo aproximado, porque eso daría por medido lo que no lo está. ## Si algo no cuadra Cada cifra de la pantalla lleva dentro **de qué sección del cálculo sale**, y cada informe emitido deja un rastro con sus entradas, sus fuentes, sus parámetros y sus cifras. Si un comité de riesgos pregunta de dónde viene un número, la respuesta existe y está guardada. La pantalla de **Salud del modelo** dice cinco cosas: si el modelo ha fallado más de lo que dice, si va sesgado, cuánta cartera se mide, si las correlaciones se están moviendo y qué calidad tienen los datos. Ninguna de las cinco se resume en una nota única, porque una nota única esconde cuál de las cinco es la que hay que mirar. --- *Esta herramienta mide y describe. No recomienda comprar ni vender, y no sustituye al juicio de quien gestiona.*